Estas horas siempre son extrañas, melancólicas y nostálgicas. Me traen recuerdos de otra época, de lo que fui y de lo que no fui, de largas conversaciones con los amigos, de cervezas, de andar mucho y de pasar frío en la calle, de oportunidades perdidas y de las ocasiones que no volverán.
¿Es la edad?, ¿es la extrañeza de lo que fue? Cuando el tiempo pasa y tus preocupaciones cambian echas de menos aquellos en los que eras más inocente, pero ¿cuánto recordamos a aquell@s que fueron importantes en nuestras vidas y ya no están? Tal vez fue una discusión por alguna tontería o la suma de pequeñas cuitas, el abandono o la desidia pero en estas largas noches de invierno me viene a la mente que tal vez las cosas pudieron ser de otra manera, pudieron darse de otra forma para siempre haber mantenido el contacto.
A veces, y solo a veces, cuanda pasa el suficiente tiempo solo recordamos lo bueno que esas personas nos dieron y lo malo, lo malo que nos hicieron ni siquiera es una mota en nuestra memoria.
Espero que tod@s podamos encontrar el valor en nuestros corazones para dar un paseo por ese camino.
“No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor.”
Plutarco
