El camino a la felicidad
Leí un artículo hace poco del ubicuo Punset donde ponía por escrito lo que tantos como yo habíamos pensado tiempo ha. La felicidad no debe ser el objetivo de nuestras vidas sino que es en si misma el tránsito, el viaje, el interludio en que la buscamos. ¿Por qué gastar nuestras vias en un futil intento de alcanzar un ideal que se nos escapa de las manos?, ¿por qué no disfrutar del sin fin de pequeñas cosas que nos rodean, de nuestros pequeños éxitos y fracasos, de nuestros errores que hacen sonreir a los amigos?
Una buena película, unas cervezas en un bar, un paseo, una siesta compartida, una mirada, las sonrisas, unos ojos anhelantes. ¿Qué más necesitamos si la vida es precisamente esto? Los detalles.
Quitémonos la venda. Arranquémonos el antifaz y seamos nosotros mismos, sin miedo.
“El mundo se aparta ante un hombre que sabe adonde va”
Anónimo

Pues si, que nos quejamos de vicio, ya lo digo yo… nos empeñamos en pensar que no tenemos lo que tienen otros, sin percatarnos de todo lo que ya tenemos.
Estupenda reflexión, zi zeñó!
Que profundo te veo ultimamente!
Quizás tu hija gatuna es de la especie filosófica, y se te está pegando tanta transcendencia… xP
Estoy totalmente de acuerdo contigo, hace mucho tiempo leí en un libro un comentario parecido:
“Desgraciado el amante que sólo ansía el orgasmo y no el amor; desgraciado el guerrero que sólo ansía la victoria, y no el conflicto”
Nos hablaba de una felicidad efímera pero continua, de apreciar, no sólo el resultado de nuestros esfuerzos ( porque además a veces no se realizan ) sino el esfuerzo en si… A veces perdemos la visión de lo que nos hace realmente felices, nos centramos en el objetivo como un corredor que solo quiere cruzar la linea de meta y no disfruta cada zancada que lo acerca a ella.
Besos gatunos y filosóficos
Me asusta ver cuantos coincimos en distinguir el objetivo del camino y lo difícil y terroríficamente aogtador que resulta llegar a creerlo en lo más hondo de tu ser.
Cuando la vía por la que has de circular es fría y negra, la única esperanza reside en el final de trayecto. Sólo nos queda que la oscuridad pase lo antes posible y que no salgamos demaaiado desmadejados de ella llevándonos con nosotros un pequeño pedazo de negrura en lo más hondo de nuestro corazón.
Me parece muy correcto lo que has escrito. Salu2.
Gracias por el comentario, le he echado un vistazo a tu blog y me ha parecido muy interesante, nos veremos por allí. Un saludo.
Pues digo yo que siempre que parece que se va a presentar un problema, o el momento de hacer un cambio importante me echan en cara el echo de no darle muchas vueltas al asunto o incluso de pasar olímpicamente hasta que se presenta el funesto momento en cuestión.
¿Y para que me voy a preocupar y llenarme de incertidumbre? Si no se lo que va a pasar, prefiero dejar el tema de lado y seguir con la vida que me a tocado. Ya existen demasiadas preocupaciones inminentes para empezar a pensar en “El que será”. Quizas sea un poco irresponsable por mi parte, pero gano en tranquilidad, paz, sosiego, y si, ¿por que no? También en felicidad.