Más allá
No se si han sido las circunstancias que me han rodeado en estas últimas semanas o que llega un momento de reflexión en todos más tarde o más temprano donde te planteas, como han hecho cientos de hombres y mujeres a lo largo de la historia del mundo, si todo lo que la vida puede ofrecernos es esto que vemos, si no existe algo más profundo, algo que no podemos ver que le da más sentido.
Existen detractores y seguidores de lo que se ha llamado “la escuela de pensamiento de Ramtha”, de Masaru Emoto y otros, pero no nos dejemos llevar por lo fácil aceptando o negando rotundamente lo que proponen. Lo que podemos ver, si miramos más allá, es un reto de lucha y mejora personal continua.
Las barreras que nos rodean en nustras vidas y trabajos son, la mayoría de las veces, intelectuales creyéndolas insalvables. Podrán serlo o no, pero si no intentamos superarlas jamás lo sabremos. “No puedo hacer esto”, “esto es imposible” son y serán las razones que nos damos nosotros mismos sin habernos siquiera planteando “voy a intentarlo”.
Cuestiona todo lo que veas, pregunta, investiga, forma tu propia opinión, no te quedes con la primera imagen, ve más allá, piensa por ti mism@, piensa en positivo siempre hacia adelante. Es un camino arduo y lento, de lucha contra lo establecido pero que, una vez tomado, jamás querremos abandonar.
Nuestra mente es una máquina con un potencial tremendo que apenás si me hemos aprendido a utilizar, ¿cuál es el límite? Que cada cual ponga el suyo; yo, al menos, no me los pongo.
“Una de las lecciones más tristes de la historia es ésta: si se está sometido a un engaño demasiado tiempo, se tiende a rechazar cualquier prueba de que es un engaño. (…) Simplemente, es demasiado doloroso reconocer, incluso ante nosotros mismos, que hemos caído en el engaño. En cuanto se da poder a un charlatán sobre uno mismo, casi nunca se puede recuperar…”
Carl Sagan, “El mundo y sus demonios”

Me recuerda a algo que me dijo un amigo: “TODO es mentira”, en el sentido de que cuanto creemos real a nuestro alrededor es lo que nosostros interpretamos, nunca la verdadera realidad.